La Nación: ¿Por qué el jugo de naranja tiene mal sabor si lo tomás después de lavarte los dientes?
29/01/2026
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Un efecto quÃmico provocado por la pasta dental altera la percepción del gusto y transforma una bebida habitual en una experiencia desagradable
¿Por qué cepillarnos los dientes luego de tomar jugo de naranja nos deja un sabor extraño y desagradable? Esto tiene una explicación cientÃfica que vale la pena conocer.A muchos les pasa lo mismo casi todas las mañanas. Se cepillan los dientes, van directo a la cocina, se sirven un vaso de jugo de naranja y, al primer sorbo, algo no se siente bien. El sabor resulta raro y ácido de más. No es una manÃa ni una exageración: la ciencia tiene una explicación bastante clara.El problema no está en el jugo, sino en la pasta dental. La mayorÃa de los dentÃfricos contienen un detergente llamado lauril sulfato de sodio (SLS), un ingrediente clave para la higiene bucal. Ese compuesto ayuda a eliminar restos de comida, grasa y placa bacteriana. El mismo efecto que limpia los dientes también altera, por unos minutos, la forma en que percibimos los sabores.El gusto depende de pequeños receptores que se encuentran en la lengua. Estas células funcionan gracias a membranas ricas en lÃpidos, que permiten identificar sabores como el dulce o el amargo. Cuando el SLS entra en contacto con esas membranas, reduce la percepción del sabor dulce y refuerza los sabores amargos y ácidos.Ahà aparece el conflicto con el jugo de naranja. En condiciones normales, esa bebida combina azúcar natural con ácido cÃtrico en un equilibrio agradable. Después del cepillado, ese balance se rompe: el dulzor casi desaparece y la acidez queda expuesta. El resultado es un sabor intenso y poco placentero.Esto no significa que el cepillado dañe la lengua ni que arruine el gusto de forma permanente. El efecto dura poco. A medida que la saliva vuelve a cubrir las papilas gustativas, el sabor se normaliza. Por eso, la recomendación no es evitar lavarse los dientes, sino esperar algunos minutos antes de tomar jugo o consumir alimentos ácidos.Desde el punto de vista biológico, el gusto cumple una función clave para la supervivencia. A lo largo de la evolución, el cerebro humano desarrolló una fuerte preferencia por los sabores dulces, asociados a fuentes de energÃa necesarias para el organismo, y un rechazo natural a los sabores amargos, vinculados a sustancias potencialmente tóxicas. En los receptores del sabor dulce y amargo, las membranas contienen proteÃnas especÃficas llamadas receptores acoplados a proteÃna G (GPCR), encargadas de enviar la señal del gusto al cerebro. Cuando el SLS altera temporalmente esa estructura, el mensaje que llega cambia y la experiencia sensorial se distorsiona.El lauril sulfato de sodio, además, cumple una función importante. Gracias a su acción detergente, ayuda a eliminar la placa dental, una capa blanda que contiene bacterias relacionadas con caries y mal aliento. Es decir, el mismo ingrediente que genera ese sabor raro también protege la salud bucal.Para evitar el mal momento matutino, alcanza con un pequeño ajuste en la rutina. Esperar unos minutos después del cepillado o elegir otra bebida al principio permite que el jugo recupere su sabor original. Una solución simple para un problema que casi todos conocen.Asà que la próxima vez que el jugo de naranja te sepa mal, ya sabés que no es culpa del desayuno. Es solo una cuestión de quÃmica... y de timing.
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