La Nación: Cómo vamos a vivir en nuestras casas en 2026: 15 especialistas responden
31/01/2026
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Los expertos anticipan un regreso al trabajo artesanal y a la búsqueda de la individualidad
La estética del hogar se convirtió en una carta de presentación del gusto y el estilo personal. Y gracias a las redes sociales, también está sujeta a un ciclo de tendencias cada vez más acelerado. Nada indica que ese ritmo vaya a desacelerarse en 2026.Al consultar a unos 15 especialistas —tanto del mercado masivo como del segmento premium del diseño de interiores— sobre cómo podrían cambiar las tendencias en el año, surgió un eje común: los interiores evolucionarán para reflejar el mundo exterior y el clima emocional del momento.Hay, según coinciden, un creciente gusto por la individualidad y por convertir la casa en un reflejo de nuestras particularidades, al tiempo que funcione como refugio frente a lo que ocurre afuera. La fantasía de muchos propietarios hoy es crear, en sentido figurado, una vivienda que “se sienta como una cabaña rústica en el bosque”, explica Peter Shire, integrante del Memphis Design Group. Sus palabras resumen lo que varios anticipan: en un contexto de incertidumbre global, el hogar reforzará su rol de santuario. Así podría manifestarse esa actitud en las casas de todo el país.Tenían un chalet típico de los 90 y lo convirtieron en un proyecto minimalista con cuatro departamentosUn toque de excentricidadExiste un deseo creciente de “hacer de la casa un castillo propio”, señala Kelsey Keith, directora creativa de MillerKnoll. Esta tendencia se percibe tanto en pequeños gestos que refuerzan la identidad personal como en proyectos de mayor escala: desde bodegas para vinos hasta saunas, como el que ella misma instaló recientemente en el fondo de su casa.“Durante la pandemia se trataba de meter una bicicleta en cualquier rincón; ahora se piensa en un vestidor a medida de quien lo usa o en una sala de yoga”, explica Keith. “La gente diseña cada vez más para sus propias idiosincrasias”.Los baños se convirtieron en uno de los grandes protagonistas de este cambio. En el último año, Alex Tieghi-Walker, fundador de Tiwa Gallery en Nueva York, observó cómo varios conocidos transformaron antiguos dormitorios en amplios espacios de baño, reforzando la idea del hogar como lugar de descanso y relajación.Mano de obra 2026: cuánto cobran albañiles, oficiales y ayudantesEn Lowe’s, “la gente está enloqueciendo con los muebles de baño”, afirma Monica Reese, directora de tendencias y estilo de la compañía. Las vanitorys pasan a ser piezas centrales, con colores intensos y combinaciones de materiales sofisticadas.Esta búsqueda de identidad también se traslada al mobiliario y los objetos decorativos. Según la diseñadora de interiores Brigette Romanek, crece el interés por piezas únicas en lugar de los productos de moda que circulan en redes. Almohadones y textiles excéntricos también ganan terreno, algo que la artista y diseñadora Katie Stout define como “escultura blanda”.La escritora y curadora Camille Okhio cree que esta inclinación por diseños singulares se traducirá en una mayor valoración de antigüedades y objetos adquiridos en remates locales, especialmente a medida que los aranceles modifican las prioridades de consumo. “Personas de todos los niveles económicos van a tener que innovar”, señala. “Habrá que mirar más cerca, hacia lo local”.Cuánto cuesta construir una casa “barata” de 100 metros cuadrado en enero 2026Colores que refuerzan la sensación de refugioEl color y el acabado de la pintura, explica Andrea Magno, principal analista de tendencias de Benjamin Moore, tienen un impacto decisivo en cómo se percibe una casa y pueden acentuar su función como “refugio” frente a lo que ocurre en el mundo exterior”.Tonos que la curadora de color de Farrow & Ball, Joa Studholme, describe como “terrosos y cálidos” —marrones profundos y terracotas rojizos— generan una sensación envolvente, casi de capullo, que “nos hace valorar más nuestros hogares y sentirlos más cercanos”.Studholme anticipa que estos colores se expandirán con fuerza en 2026, junto con una apuesta por zócalos y molduras pintadas en tonos más audaces. Según su visión, la tradición de las terminaciones completamente blancas “va a desaparecer” para dar lugar a ambientes más estratificados y complejos.Sue Wadden, estratega principal de color en Sherwin-Williams, observa que los blancos clásicos están migrando hacia matices cálidos, como el caqui. Funcionan mejor, explica, junto a tonos intensos como los rojos profundos, que “no se ven bien cuando se los combina con contrastes demasiado fuertes”.Ese mismo criterio —colores vibrantes distribuidos en patrones suaves— se verá cada vez más en muebles, alfombras y objetos. Tyler Hays, fundador de la firma BDDW, lo detecta en el diseño de asientos y tapizados. A su vez, Kelsey Keith proyecta una mayor presencia de acentos audaces como el azul cerúleo o el rojo tomate en tapicerías, además de pequeñas dosis de naranja intenso en luminarias y mesas auxiliares.Algunas cosas, sin embargo, se mantendrán. Los acabados de pintura mate y aterciopelados, populares en los últimos cinco años, seguirán vigentes por la atmósfera suave y acogedora que generan.El regreso a lo artesanalAunque la palabra “artesanal” puede evocar objetos caseros sin demasiada elaboración, su versión más sofisticada apunta a convertirse en una de las grandes tendencias del año.Cadenas de artículos para el hogar ya detectan un renovado interés por piezas con impronta manual. En HomeGoods y Homesense, por ejemplo, creció la demanda de dibujos hechos a mano, muebles de madera artesanal y cerámicas pintadas, lo que —según Victoria Shonkoff, vicepresidenta senior de marketing— refleja “el deseo de objetos que se sientan especiales, intencionales y hechos con cuidado”.En la tienda online Lumens, especializada en iluminación y diseño, ganan popularidad las piezas que evidencian no ser producidas en masa: objetos con formas escultóricas o asimétricas, como luminarias de vidrio soplado a mano de la firma italiana Venini.El dato sobre los alquileres que sorprendió a quienes invierten en propiedadesTanto Angela Tafoya, responsable editorial de Lumens, como David Alhadeff, fundador de The Future Perfect, vinculan esta revalorización de lo artesanal con una fatiga digital generalizada. En la galería de Alhadeff, se traduce en una mayor demanda de piezas con pequeñas imperfecciones visibles —huellas en la cerámica o variaciones en los cortes de madera— que él denomina “trabajo visible”.El interés por la artesanía también aparece desde otro ángulo: el de los muebles antiguos con detalles complejos, como los creados para residencias acomodadas de los siglos XVIII y XIX. El diseñador Adam Charlap Hyman explica que, frente al aumento sostenido de precios del mobiliario contemporáneo, muchos clientes desconfían de un mercado inflado de piezas nuevas que son “conceptualmente interesantes, pero no necesariamente bien hechas”. En respuesta, vuelven a valorar demostraciones virtuosas del oficio, como mesas con marquetería de la era Art Nouveau. “Es un regreso a expresiones más tradicionales de calidad y estándares”, concluye.
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