La Nación: Alertan que cientos de tractores importados no se patentan, se distorsiona el mercado y hay empresas obligadas a modificar planes
23/07/2026
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Los fabricantes nucleados en AFAT estiman que unas 3000 unidades al año quedan fuera de las estadísticas oficiales, en especial de productos chinos; aseguran que eso dificulta planificar la producción
La industria de la maquinaria agrícola atraviesa un año en el que, pese a una buena campaña agrícola y a una mayor oferta de financiamiento, todavía no logra la recuperación que esperaba. En ese contexto, los fabricantes nucleados en la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT) advierten que el fuerte ingreso de tractores importados, principalmente de origen chino, modificó el mercado. Según sostienen, una parte importante de esos equipos no se patenta y, por lo tanto, no aparece en las estadísticas oficiales. Esto no solo dificulta conocer cuántas unidades se venden realmente en el país, sino que también complica la planificación de la producción local. Hay plantas que tienen que hacer paradas y cambios. En la Exposición Rural de Palermo hay varias de las marcas multinacionales con productos.A ese escenario se suma otra expectativa. Después de varios años de reclamos, en la entidad aseguran que encontraron una mayor receptividad del Gobierno para analizar algunos de los problemas que afectan al sector, entre ellos la falta de información sobre el mercado y el denominado “saldo técnico” del IVA, que genera la acumulación de créditos fiscales porque los insumos tributan una alícuota mayor que la venta de la maquinaria. Según los patentamientos que releva la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) y la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor (DNRPA), en el primer semestre de 2026 se registraron 2544 tractores, un 2,9% menos que en igual período del año pasado. En junio se patentaron 392 unidades, con una caída del 28,5% respecto de mayo y del 3,9% frente al mismo mes de 2025.Sin embargo, en AFAT sostienen que una parte importante de los tractores importados nunca se patenta y, por lo tanto, queda fuera de las estadísticas oficiales, lo que genera dos lecturas distintas del mercado. “Cuando hablamos de la industria producida en la Argentina vemos una caída muy importante. Pero cuando incorporamos el tractor importado entendemos que el mercado está mantenido”, explicó a LA NACION Carlos Palmieri, presidente de la entidad. Según precisó, el fenómeno se concentra en tractores de baja potencia usados en horticultura y fruticultura: “Los tractores de origen asiático han entrado con números muy elevados. Más del 80% no se patenta”. La propia ACARA respalda ese diagnóstico: advirtió que “lo que no se patenta no se ve” y estimó que durante 2025 ingresaron al país casi 4000 tractores de marcas chinas, con lo cual el mercado total se habría ubicado entre 8800 y 9300 unidades, muy por encima de lo que muestran los patentamientos.Desde AFAT aclaran que no buscan restringir las importaciones: el planteo es que todos los actores compitan bajo las mismas condiciones regulatorias e impositivas, ya que los fabricantes radicados en el país deben cumplir obligaciones que no siempre alcanzan de la misma manera a los equipos importados.“Le rompimos la espalda”: el número dos de Caputo señaló que la inflación seguirá a la baja y le envió un mensaje al campo por las retencionesLa explicación, según los fabricantes, está en el propio uso de la maquinaria. Aunque la obligación de patentar es la misma que para un automóvil, un tractor suele descargarse directamente en el campo y permanecer allí durante toda su vida útil, por lo que resulta mucho más difícil controlar si fue registrado o no. En cambio, las cosechadoras y pulverizadoras, que habitualmente circulan por rutas para trasladarse entre establecimientos, se patentan prácticamente en su totalidad.Según indicaron en la industria, el Estado entiende el problema, pero no tiene poder de policía para controlar cada operación ni dispone hoy de los recursos y sistemas necesarios para reconstruir el recorrido de cada máquina. Una posibilidad sería cruzar las bases de datos de Aduana, facturación y patentamientos.La información existe, explicaron, pero se encuentra dispersa entre distintos organismos. Para realizar ese cruce se necesitarían sistemas compatibles, personal y una estructura que hoy no están disponibles. En el Gobierno les señalaron que, en la situación actual, no es una herramienta que pueda ponerse en marcha de manera inmediata, aunque se mostraron receptivos al planteo y aseguraron que evaluarán alternativas.En AFAT también plantearon la necesidad de avanzar con la digitalización del patentamiento de maquinaria agrícola. Mientras el trámite digital ya funciona para los automóviles y las motos cero kilómetro, en el caso de los tractores todavía se realiza en papel. Según les informaron, el nuevo sistema podría tardar entre uno y dos años en implementarse.La falta de información tiene consecuencias concretas para las fábricas. Las empresas deben comprar motores, transmisiones y otros componentes con seis meses de anticipación o incluso más. También deben organizar turnos, proveedores, personal y niveles de inventario. Sin una referencia confiable sobre la demanda, todas esas decisiones se toman con mayor incertidumbre. “Necesitás proveedores, gente para la producción local. Hay conjuntos que tenés que salir a comprar con un plazo de seis meses o más”, explicó Palmieri.“Noche Braford”: buenos precios en la venta de la raza en la Exposición Rural de PalermoSegún el dirigente, el ajuste ya comenzó a observarse en algunas plantas, con reducciones de turnos y paradas de fábrica. En la asociación estiman que los volúmenes de la industria acumulan una caída cercana al 30%. Para las filiales de empresas multinacionales aparece además otro desafío: justificar ante sus casas matrices la conveniencia de seguir fabricando en la Argentina frente a la alternativa de importar directamente.En paralelo, el sector espera una respuesta sobre otro reclamo histórico: el denominado saldo técnico del IVA. Las empresas compran insumos gravados al 21%, pero venden las máquinas terminadas al 10,5%. Esa diferencia genera créditos fiscales que el Estado devuelve con demoras que, según AFAT, terminan convirtiéndose en un costo financiero.Como modificar las alícuotas requeriría una ley, las conversaciones con la Subsecretaría de Ingresos Públicos se concentraron en una solución administrativa que permita acortar los plazos de devolución. En la entidad destacaron que, después de una primera reunión, fue el propio Gobierno el que volvió a convocarlos pocos días más tarde para seguir trabajando sobre alternativas concretas.“Encontramos receptividad para analizar el problema y creemos que puede haber novedades en el corto plazo”, señalaron en AFAT. Si bien aclararon que todavía no hay una medida definida, destacaron que existe un canal de diálogo abierto y que el Gobierno les transmitió que evaluará distintas alternativas para dar una respuesta al reclamo.Todo ocurre en un mercado que todavía no termina de recuperarse. Palmieri señaló que la campaña agrícola fue buena y que aumentó la oferta de financiamiento, pero advirtió que la rentabilidad de los productores sigue siendo ajustada. “Hoy estamos en valores normales de mercado para la época, pero con una expectativa que había sido superior”, afirmó.El financiamiento sigue siendo una herramienta clave para mover el mercado. Según AFAT, alrededor del 80% de las operaciones de maquinaria de mayor porte se realizan con crédito. Sin embargo, la entidad advierte que las mejores líneas suelen concentrarse en las grandes exposiciones, por lo que reclama una oferta financiera más estable a lo largo del año. “La productividad está, el volumen está y la calidad está. Lo que falta es el costo”, resumió Palmieri.
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